El despido de Marx Arriaga como Director General de Materiales Educativos de la SEP, es el más reciente episodio de reacomodos que se están viviendo en el interior de Morena y el Gobierno Federal, que dominan desde el 2018 y que refrendaron en el 2024.
Si bien es común que las élites políticas vayan renovando a sus integrantes, y que en México lo normal es que a la llegada de una nueva Presidencia, ésta llegue con su propio equipo de gente cercana y de confianza para gobernar; también es cierto que tratándose de un mismo partido político, históricamente los nuevos gobiernos habían tolerado -por algún tiempo- a personajes del grupo en el poder anterior, ya sea para eventualmente integrarlo al nuevo grupo en el poder, pagar favores al anterior liderazgo o para cumplir con las formas y, ultimadamente, cesarlo y nombrar a alguien propio en el cargo después de cierto tiempo.
Es decir, que la salida de personajes heredados del sexenio de López Obrador no necesariamente se trata de una ruptura de la Presidenta Claudia Sheinbaum con su antecesor, sino de una simple renovación en el interior de la élite gobernante.
Sin embargo, lo que sí es de llamar la atención es la estridencia con la cual están ocurriendo estos cambios.
Marx Arriaga, por ejemplo, se ha atrincherado literalmente en sus viejas oficinas en la SEP, asegurando que su despido es un intento de este gobierno, de su mismo partido político, por destruir el legado obradorista en el sector educativo y por eliminar la llamada “nueva escuela mexicana”, iniciada en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Adán Augusto López, en otro caso reciente, ha dejado la Coordinación de la bancada de Morena en el Senado, y con ello la presidencia de la Junta de Coordinación Política y el control de los dineros en el Senado. Algo difícil de dejar ir. Y aunque Morena no lo ha echado a los lobos tras el recién descubierto salón de belleza del Senado; Adán Augusto ha pataleado asegurando que su gente seguirá en posiciones importantes.
Y otro caso es, la Gobernadora de Campeche, Layda Sansores Sanromán, quien abiertamente se ha enfrentado no nada más a la oposición, sino incluso a sus propios compañeros de partido tanto en el Congreso de la Unión como en el Congreso de Campeche, y hasta enfrentado a la propia Presidenta Claudia Sheinbaum.
Estos pataleos son evidencia sonora, muy sonora, de que la Presidenta de México entiende que al poder se llega con alianzas, pero se gobierna con lealtades, para lo cual es indispensable que se deshaga de aquellos personajes heredados que ya fueron tolerados, pagando los favores que se debían, por lo que pueden ser desechados para dejar paso a su propio equipo de trabajo, con el que buscará gobernar el país que le dejó López Obrador.


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